miércoles, 31 de agosto de 2016

Ensalada de hinojo, ciruelas y melón, con salsa de queso sin lactosa


Se acaba agosto...  que caluroso ha sido!  Lo que más he comido  este  mes han sido  ensaladas, las de siempre y algunas nuevas que  estaban desde hace tiempo en  pendientes... tengo que confesar que las recetas guardadas solo me sirven de inspiración,  porque  luego interviene,  lo  que más  me gusta y lo que  tengo  en  ese  momento.  Esta  que publico hoy,  me ha conquistado totalmente, me encantan las texturas, los sabores,  y el aliño de la salsa de queso... ¡que buena!


La  primera que la preparé vez le  añadí  jamón  serrano  (os pongo una foto),  no me gustó, la ensalada  tiene   unos sabores tan delicados con los que  el  jamón (quizá demasiado curado) se estrella,  al  menos  para  mi gusto, tampoco pelé las ciruelas y está mucho mejor con ellas sin piel. Así que a partir de ahí, ciruelas peladas, semillas por el jamón ... y a disfrutar!

Ingredientes:
2 comensales
Aliño: 
1 cucharada colmada de queso Philadelfia sin lactosa
Aceite de oliva virgen
Pimienta
Sal
Solimón  o zumo de limón 

Ensalada:
2-3 hojas de hinojo
1/2 bolsa de ensalada gourmet Florette
5 ciruelas variadas
1/4 de un melón pequeño
2 cucharadas de semillas de girasol


Elaboración:
Lo primero es elaborar el aliño, para ello mezclamos el queso, la pimienta, la sal /(yo no puse) y el limón, al principio se deshace el queso  con un tenedor y después se bate hasta que conseguir una salsa cremosa.
El hinojo lo dejamos 10 minutos a remojo, luego se seca bien y se 
corta en tiras finas.
Pelamos las ciruelas y se cortan en cuñas.
El melón se pela y se hacen bolitas, o se corta en dados y se rocía con zumo de limón.
Lavamos las verduras y las mezclamos con el hinojo 




                                                          ¡Feliz septiembre amigos!



lunes, 29 de agosto de 2016

Cookies con pimientos, queso de bola y cominos


Había empezado la segunda quincena de agosto con muy buenas intenciones, pero al final quedó en eso... en buenas intenciones!  Espero que a partir de ahora, con septiembre ahí pisándonos los talones esto empiece a ir como debe.
Empiezo con una de las pocas cosas que he hecho en el horno este verano... que por aquí, en contra de lo que es habitual, el calor ha arreado a base de bien!  Hasta ahora siempre había hecho cookies dulces, pero hace algún tiempo compré un librito con recetas de esta famosas galletas, y trae unas saladas que me apetecía mucho probar... y la conclusión es... que probaré también las demás, éstas me  han encantado!


Ingredientes:
300 g de pimientos rojos
1 huevo mediano
100 g de mantequilla a temperatura ambiente
100 g de queso de bola (tipo Edan)
200 g de harina
1 cucharadita de levadura (polvo de hornear)
4 cucharadas de semillas de comino
3 cucharadas de aceite de oliva
Sal y pimienta molida

Elaboración:
Se sofríe el pimiento troceado en una sartén con aceite. Cuando esté pochado, añadimos el comino, dejamos hacer 1 minuto y reservamos.
Con una cuchara de madera  removemos la mantequilla y el queso rallado. Incorporamos el huevo batido, añadimos la harina mezclada con la levadura y los pimientos con comino. Removemos bien sin trabajar en exceso la masa.
Con las yemas de los dedos vamos formando bolas de la medida de una nuez, las aplastamos un poco con la palma de la mano y refrigeramos 30 minutos en el congelador.
Precalentos el horno a 180 °C
Cubrimos una bandeja de horno con papel sulfurizado.
Colocamos las cookies en la bandeja dejando espacio entre ellas; introducimos la bandeja en el  la parte central del horno y se hornean 20-25 minutos.
Se dejan  reposar 2 minutos fuera del horno; a continuación se colocan sobre una rejilla hasta que se enfríen por completo....  et voilà!  Unas cookies distintas y riquísimas.



¡Feliz semana!

miércoles, 17 de agosto de 2016

Hummus o paté de garbanzos


Esta receta es sobradamente conocida, fácil a más no poder, rica y sana... una joya de nuestra cocina mediterránea!  Además es uno de  mis patés preferidos, uno de esos que me como sin ningún remordimiento, sin tener que preocuparme del maltrato animal, ni por el exceso de grasa, ni por la comida basura;  ahora en verano fresquita me encanta,  con unos colines,  unos tallos de apio o otras verduras;  suelo tomármela de aperitivo mientras preparo la comida, con mucho pimentón y una gotita de aceite de oliva virgen... pura delicia! Tengo que recocer que tampoco me disgusta con aceite de sésamo.
Otro de los acompañamientos perfectos del hummus es el pan de pita, pero como últimamente hago dieta sin gluten y no me apetece nada ponerme a hacer pan con estos calores, por ello los colines se han convertido en  de los acompañantes perfectos, sobre todo, desde que descubrí estos sin gluten y sin lactosa, que venían en mi caja QuéBox de mayo.  Otro producto que venía en esta caja y que me ha resultado muy útil es el Solimón, yo tengo limones todo el año, pero en están muy secos, así que este zumo ha sido un excelente recuso.


Ingredientes:
250 g de garbanzos cocidos
1 diente de ajo
1-2 cucharada de Solimón o 1 limón
Sal
4 cucharadas de tahini
Aceite de oliva virgen,  o aceite de sésamo
Para acompañar:
Crudités
Colines mediterráneos de Zealia, sin gluten/sin lactosa,  o pan de pita


Elaboración:
Se trituran los garbanzos con un poco de su propia agua hasta obtener una pasta de textura fina.
En un almirez machacamos el ajo, el tahini, el solimón, el aceite y la sal.
Mezclamos con la pasta de garbanzos, si la mezcla resultara demasiado espesa, añadimos un poco de líquido de los garbanzos (yo en esta ocasión he usado garbanzos en bote, y aunque eran bio, los lavé como siempre, por tanto no tenía agua de cocción, pero... cuando cuezo garbanzos o legumbres siempre congelo en cubiteras el agua de cocerlos, así que un par de cubitos de hielo solucionaron la falta e liquido en esta ocasión.
El humus se sirve con distintas verduras, con pan de pita o con colines que últimamente es mi combinación favorita.




¡Feliz Tarde!


sábado, 13 de agosto de 2016

Vasitos de yogur con crema de frutas



Hola a tod@s, que tal lleváis el verano? Yo como veis medio desaparecida, pero es que este año el calor nos ha acompañado  en exceso,  y francamente, un poco me gusta, pero tanto me descoloca y me absorbe toda la energía.  De todos modos me ha había hecho el firme propósito de volver a publicar pasada la primera quincena de agosto, lo he adelantado un par de días porque...  hoy  tenía unos albaricoques  demasiado maduros, y unas fresas de mi huerta que recogí ayer  pachuchas por tanto calor, así que decidí hacer un postre que había hecho el año pasado y nos había gustado mucho... pero,  al ir a ver la receta ¡sorpresa!  No la encontré en el blog... ¿y como? Si yo recordaba perfectamente, las fotos y la receta. ¡...los duendes de la red...! Pero no,  los duendes probecitos no tenían nada que ver, la receta estaba, y las fotos también, pero en el borrador, lista para publicar en el Reciclando Sabores de Marisa y Rosalía, porque la receta, como veréis es un reciclado en toda regla. Así que con un año de retraso verán la luz estos vasitos tan coquetos, tan ricos y tan frescos, que en estos momentos es lo que más se agradece.
Hace poco más de un  año publiqué una receta en el Reciclando Sabores , de una crema de albaricoques y fresas, surgida de la necesidad de reciclar ambas frutas por exceso de madurez... el caso es que la crema era mucha cantidad y dio para dos postres... éste es el segundo... como dice el refranero "más vale tarde.... "

Ingredientes:
Para 2 raciones
1 cuenco de crema de albaricoque y fresas
1 yogur griego natural
1 tazita de fresas
4-5 galletas digestive
2 cucharadas de azúcar mascovado
2 cucharada de granillo de almendra tostadas con azúcar
2 cucharadas de trocitos de chocolate

Elaboración:
Lo primero es lavar las fresas, retirarle las hojitas, trocearlas y cubrirlas con el azúcar mascovado. Dejamos macerar unos 30 minutos mínimo,  en la nevera.
Y ya solo queda montar los vasos, colocamos en el fondo de cada uno una cucharada de fresas con su jugo, sobe ellas ponemos la mitad del yogur griego (yo lo he usado sin azúcar, porque no nos gustan las cosas muy dulces, pero los muy dulceros lo necesitarán azucarado o un poquito más de azúcar),  inclinando el vaso hacía un lado, sobre este una cucharada de granillo de almendra y una cucharada de trocitos de chocolate, ahora añadimos la crema de albaricoque y fresas, las otras fresas y el restante granillo de almendra y chocolate.
Seguid disfrutando del verano, yo el lunes espero volver por aquí!




¡Buen finde!